Mi reciente relato de pesca en Cuba, en concreto el que titulé “¿Y si el dia de pesca en La Habana hubiera sido ahora?“ , no fue mas que una licencia que me permití tomar , para dando un salto de un lustro en el tiempo , describir el momento del embarque y de nuestras primeras horas de navegación - hechos que realmente correspondían a nuestro día de pesca de principios del 2000 - cambiando por unos hechos imaginarios el final del relato en el tiempo y fabulando lo ocurrido realmente, aproveche para dejar constancia escrita de un acontecimiento real que sucedía justo en el momento en que yo editaba el escrito, un cruento terremoto asolaba Haití.
Ha llegado pues el momento de narrar la historia, tal como ocurrió, la increíble, esperpéntica historia de aquella jornada de pesca, partiremos por lo tanto del final del relato anterior, tal vez sea oportuno releerlo, justo desde el momento en que por las razones mencionadas, puse fin a la historia al son de una contundente orden en la voz de nuestro patrón el Chirri, que bruscamente dijo : ! regresamos a puerto !
Todo hubiese sido mejor si en la realidad hubiésemos regresado a puerto en ese momento! pero no ! muy al contrario la jornada estaba empezando. Yo seguía con mi desenfadada charla con el Chirri, Santiago preparaba cebos y sedales y las féminas y resto de neo marinos, charlaban en cubierta entre continuas carcajadas, yaciendo bajo el sol, al tiempo que refrescaban sus gargantas con deliciosos mojitos,bien cargados de ron, que Santiago se encargaba de que no faltasen nunca, todo era relajante.
Aparentemente íbamos a gozar de una jornada inolvidable !Vaya si lo fue! pero no adelantemos acontecimientos... Así sigue la historia.
Navegar en un día soleado, rodeado de amigos, mar calma, sin un rumbo fijo, con la intención de pescar sin importar demasiado el resultado de las capturas y sobre todo la voluntad de olvidar por unas horas las - pequeñas o grandes - posibles miserias que cada uno podamos llevar a nuestra espalda, es sin duda la mejor forma de sentirse libre, de aspirar en cada bocanada de aire una inmensa sensación de bienestar, es recuperar una pureza interna que casi todos perdemos con el tiempo. Así se desarrolló la jornada.
Empezaron las primeras capturas, que sin ser nada espectaculares en cuanto a tamaño, si lo fueron en cuanto a algarabía, la cubierta se convertía en un autentico circo con acrobáticas maniobras de recogida de sedales, todos querían participar, suplían su torpeza con su entusiasmo, las sensaciones de nerviosismo colectivo, hacían que el pequeño habitáculo de popa pareciera una sala de baile abarrotada. Cada pez que sacábamos del agua y quedaba colgando del sedal - a la espera de una mano que lo atrapara y quitara del anzuelo - era acompañado de gritos de jubilo, lamentos compasivos de alguna de las chicas y motivo de celebración, con ración extra de ron o mojitos, incluso de unos exquisitos Daiquiris preparados por Odalys, que nada tenían que envidiar a los preparados en el famoso Floridita de la calle Obispo 557 de La Habana.
Las dos mayores de las capturas fueron empleadas por Santiago
como cebo, pescados que para nosostros eran las capturas mas grandes que hubiésemos jamás imaginado pescar, eran insertadas con sedales de cable acerado terminados en un par de inmensos anzuelos, luego se enlazaban a las líneas de un par de gruesas y cortas cañas , dotadas de inmensos carretes, bobinados con más de 2000 metros de hilo y encajadas en sus respectivos cañeros a babor y estribor de la embarcación, y se dejaron deslizar perdiendo su rastro de vista , tras la espumosa estela de la popa del Neptuno.
El Chirri se asomo a cubierta desde el puente superior y dijo:
- Va siendo hora de preparar el almuerzo. ¡Santiago prepara un caldero de papas y pescaito del recién pescado para nuestros amigos¡ Os aseguro que es su especialidad, trabajó de cocinero en un paladar y dudo que lo hayáis probado mejor …
- Enseguida patrón, limpio la bañera y bajo a la cocina.
La bañera estaba totalmente encharcada de agua y sangre, los peces eran izados a bordo hincados en un arpón e inmediatamente Santiago, los abría en canal, les quitaba las entrañas y los guardaba en el arcón de cubierta, al tiempo lanzaba los desechos al mar, pues estos hacia a su vez de engrudo en la busca de capturas de mayores dimensiones.
La orden de organizar el rancho, fue acogida con entusiasmo y mientras Santiago comenzó a baldear el barco con cubos de agua salada, cada uno de nosotros procurábamos ayudar poniendo un poco de orden, enjabonando, pasando la escoba o recogiendo enseres.
De pronto algo sorprendente ocurrió, Santiago llenó un cubo con agua dulce y con la mayor naturalidad del mundo, se quito toda su ropa, la sumergió en el cubo y empezó a estrujarla parsimoniosamente, intentando quitar los rastros de sangre que la ensuciaban. No era el desnudo lo sorprendente, si no, la sorprendente actitud del hasta ese momento aparente tímido marinero. ¿O tal vez si?
Se produjo un silencio inesperado, allí estaba Santiago indiferente, completamente desnudo, mostrando un torso tatuado por completo , repleto de tortuosas imágenes indefinidas con gestos de dolor y angustia, semejaban las pinturas de los monstruos de Goya y además, y con un descaro natural, enseñando un monstruoso miembro viril de dimensiones descomunales, arrogante , incluso desafiante, fue motivo de humillación y sonrojo para nosostros y de atónita contemplación para ellas, incluso por lo lascivo de sus sonrisas, sin duda motivo de deseo. Era como si hubiese pasado un ángel, estábamos petrificados, hasta que nuestra amiga Paola, reaccionó con ingenio, se quitó su minúsculo tanga y mostrando una hermosa desnudez , se metió bajo la ducha de cubierta y al tiempo que se contorneaba bajo el agua, comenzó a enjuagar su bikini imitando a nuestro marinero. Su gesto fue como una señal mágica, no se bien por que, todos reaccionamos al unísono, empezamos a despojarnos de nuestros bañadores y comenzamos a jugar lanzándonos cubos de agua, al tiempo que resbalábamos y caíamos unos sobre otros, provocando un clamor de risas e ¿involuntarios? roces y abrazos, juego que marcó el principio de una actitud de total desinhibición entre nosotros.
Terminó el juego entre sonrisas y cierta inesperada excitación, nos pusimos ropa seca, excepto Paola y Merche que decidieron seguir en adelante con el traje de Eva, el resto recuperaron sus pequeños tangas, nos vimos envueltos en un especial clima de complicidad y bajamos al salón a preparar un aperitivo. Odalys, que desde la visión del impresionante trofeo de Santiago se mostraba más que nunca cercana a él, le ayudaba en sus labores culinarias. Todo indicaba que iba a seguir siendo una jornada especialmente divertida, incluso a raíz de esta nueva postura de intimidad, se observaban ciertas miradas de morbosidad entre algunas posibles parejas. Nuestro caldero marinero estaba en marcha…. Sin embargo….. además del aroma sumamente sugerente a especias y pescado que desprendía el manjar en su cocción, un dulzón y embriagador perfume de incienso inundaba toda la instancia interior del barco, preguntamos de donde provenía el aroma y el Chirri nos dijo desconocer el origen, no era habitual y si bien Santiago aludió a la posibilidad de que proviniese de las maderas nobles que conformaban su estructura interior, ambos coincidieron en que era la primera vez que olían tan especial perfume.
Los acontecimientos de la espectacular captura de por la tarde, la proximidad de la bajada sol en su lecho nocturno y la inesperada necesidad de pernoctar a bordo, serán el contenido de mi próximo y ultimo capitulo de esta historia, que si bien hasta ahora es un canto a la alegría de vivir, terminará de forma trágica, inesperada y sorprendente.
Muy pronto de nuevo estaré con vosotros narrando ese final, nos vemos.
jueves, 4 de febrero de 2010
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