Amanecía en La Marina Hemingway, la luz que impregnaba todo el entorno era abrumadora, tenia tal intensidad que dañaba la vista, cualquiera hubiera pensado que el Astro Rey, estaba ya en su máximo cenit en lugar de asomándose perezoso por el horizonte. ¡Seguro que Sorolla no hubiera desdeñado esta luz para pintar cualquiera de sus niños desnudos en la playa o a un par bueyes arrastrando una barca!
La noche previa habíamos acordado reunirnos todos al “orto” para ver el amanecer - que todo el mundo narraba como espectacular- y poder acudir en hora a nuestra cita de pesca, sin embargo la pereza y la resaca quedó patente, nadie del grupo acudió a la cita mañanera. Tan solo yo tuve el gozo de ver estallar el sol en la línea del horizonte, me senté en un banco de un pequeño y cuidado parque interior que miraba al mar abierto y esperé. ¡ Fue algo único ¡ En la mas absoluta intimidad, envuelto por un silencio que hasta las gaviotas respetaban , tuve el privilegio de contemplar el espectáculo, sentí, reitero la palabra, “sentí “, como una oscura noche caribeña, embriagada de magia , preñada por deseos de miles de amantes, se transformaba muy lentamente, como mesurando el tiempo para dar mayor realce al milagro del amanecer, en una explosión creciente de luz y calor. Lamenté no poder compartir ese momento con alguien a quien abrazar. El nuevo día en La Marina, traía ambiente de aromas marinos, de salazones y sobre todo, de vida. Con el calor del sol, el Mar despertó.
Como aparente único superviviente de la dura noche anterior y tras empapar mi exceso de ron en sangre, con un copioso desayuno en la cantina del puerto, me dispuse a despertar al resto de los candidatos a la jornada de pesca. Finalmente fuimos siete, de mi tripulación - dos mujeres y tres hombres- más Paola y Odalys, una italiana y una cubana que conocimos en nuestra noche de marcha y que se apuntaron a la aventura .
Estábamos citados a las siete de la mañana en el atraque – atracadero según ellos- y fuimos aparecindo alrededor de las ocho y media, casi todos hacian ademanes de pesar y agobio por su retraso, sin embargo no parecia que a ellos, el Patrón y el marinero, les importara en demasía, estaban acostumbrados a los turistas y además, esto era Cuba, donde precisamente las prisas y los horarios rígidos no son precisamente las facetas mas importante en sus vidas.
Embarcamos con la ayuda del Patrón (Chirri) y el marinero (Santiago), ambos se nos presentaron y correspondimos de igual forma, El día se presentaba esplendido. “Chirri” era un hombre de alrededor de 60 años y mediana estatura, muy generoso abdomen, tez muy morena, descuidada barba blanca, amplia sonrisa, una pulcra aunque gastada camiseta blanca con el anagrama de Yamaha, pantalón corto de color caqui y cubierto con una vieja gorra de patrón, azul marino, con un emblema de dos anclas cruzadas, por supuesto una vieja pipa de coral en sus labios - si bien no la encendería ni una sola vez – tal vez por aquello de dar una imagen marinera más tradicional, recordaba vagamente a nuestro querido “ Chanquete” ; “Santiago” era por el contrario un hombre de color musculoso pero enjuto, tenia unas enormes manos, una mirada huidiza , su rostro era de facciones duras, vestía un raído bañador y una camisa de manga corta de color indefinido,- en su día puede que fuera blanca – llevaba una vieja gorra de béisbol de los Indians de Cleveland , era dificil definir su edad, tal vez alrededor de los 40 y daba la sensación de ser tímido o tal vez poco sociable.
El Chirri, haciendo las adecuadas labores de Patrón, se subió al puente de arriba del barco, nos reunió en la bañera y cual Almirante de La Bounty arengando a su tripulación, con aspecto casi aristocrático, nos dio una pequeña charla:
- Amigos míos , vamos a navegar por El Estrecho de Florida, en dirección Oeste y a unas 15 millas de la costa, “ El Neptuno V” , es un barco modelo Bertram 410 construido en1991, tiene 13,3 metros de eslora y 4,40 de manga , 19 TN.. de Desplazamiento, con dos motores Detroit diesel 8V de 435 hp. cada uno , que nos darán una velocidad de crucero de alrededor de 15 nudos y un máximo de 22. El barco va equipado con Sonar, Sonda de pesca CTR, Piloto automático, 2 plotter GPS, y un Radar Furuno de 24 millas, además de.2 equipos de radio VHF . Tenemos una capacidad de 500 litros de combustible y llevamos los depositos casi llenos.
- Y para que vayan cómodos y pasen un gran día, abajo hay un gran salón, con mesa, sofá y mueble bar, a tope de buen ron y gin, una nevera de 500lts con abundante cerveza y refrescos y un congelador de 90 lts con hielo, también abundante comida que Santiago preparara para ustedes con mucho gusto, él cocina el pescado súper sabrosón. Y por si alguien quiere hacer la siesta española, tenemos dos camarotes, uno de dos camas y otro con una grande, para parejas amorosas…. Ambos con baño completo, también tenemos un deposito de agua fría y caliente de 700 lts. ¿Lindo nos les parece?
- Atiendan, es importante ¡!! Hay diez chalecos salvavidas a bordo ¡!, cuatro en cada camarote y estos dos que ven acá en cubierta, que cada uno elija el que quiera y lo tenga siempre a mano, por lo menos que sepa donde está, además tenemos una balsa salvavidas para doce personas que si fuera necesario usaríamos, pero no se me asusten… El Neptuno es un barco súper seguro que jamás dio un problema ¡!
Ahora, nos vamos, bajen al salón, descarguen sus bultos, cojan su primera cerveza y mientras tanto, Santiago y yo iremos desatracando, ya salimos algo tarde, pero no importa tengo la impresión de que hoy tendrán un buen día de pesca. Habiamos pagado 450 $ por ocho horas de navegación, el día era radiante, la mar estaba como una balsa de aceite y nuestro estado de animo era un autentico jolgorio, sin saber por que razón en concreto, pero se respiraba un ambiente algo morboso en el grupo, la crema solar, los cuerpos medio desnudos, el olor calido de la piel, la imaginación... no sé..!nos esperaba un gran día!
- ¡! Santiago, suelta amarras ¡! Gritó Chirri, y el Neptuno empezo a deslizarse balanceandose lentamente al compás del ronroneo de sus diesel ,sobre un mar azul intenso que rielaba dando destellos de plata, todo invitaba a gozar.
¡ Allá vamos ¡ Pero la narración de la aventura del día de pesca, la increíble , desconcertante e incluso agria aventura que íbamos a vivir, será el texto de mi próximo relato,! no sea que todo el relato de una vez nos pueda provocar mareos! no en vano ya estamos en la mar. Solo os puedo adelantar, que la realidad siempre supera a la ficción. Lo que ocurrio fue tan cruento, tan irreal, que pese a la certeza - todo el grupo coincidimos en las mismas vivencias - dudo si lo vivimos o lo imaginamos, nunca lo sabremos.
miércoles, 13 de enero de 2010
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